Edwards, V. M. (2006).
El manejo de los recursos de uso común: la conservación de la biodiversidad. En
Merino, L. & Robson, J. (Ed.), El
manejo de los recursos de uso común: la conservación de la biodiversidad. 968-817(16- 22). México: The
Christensen Fund, Fundación Ford, Semarnat, INE
La creciente
pérdida de diversidad biológica es uno de los problemas más graves que aqueja
al mundo, con el innegable aumento en la perdida de ecosistemas y la velocidad
con la que se está dando, se calcula la extinción de 34 mil
especies de plantas y 5,200 especies animales, incluida una de cada ocho de las
especies de aves del planeta. Para
aminorar todos estos daños causados se han llevado a cabo muchos esfuerzos por
parte de diferentes organizaciones una de ellas es la
Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), creado en la Cumbre de la Tierra
de Rio de Janeiro en 1992, cuenta actualmente con 188 miembros como reflejo de
la participación casi universal. CDB tiene tres objetivos principales:
conservar la biodiversidad, uso sostenible de sus componentes y participación
justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de recursos genéticos.
Sin embargo el reto de la presente política de conservación es el reconocido
las necesidades sociales para el uso de los recursos sostenibles.
Es en este
intento por mejorar la conservación de biodiversidad, el análisis de las
investigaciones y propuestas hechas se ha enfocado en el papel de las
instituciones. Aunque ya son muchos los
que señalan que la participación de los residentes locales (“comunidades
anfitrionas/poblaciones indígenas”) es crítica para el éxito de los esfuerzos
de conservación, solo hasta hace poco se ha reconocido la inclusión de
instituciones locales en la gobernanza de recursos Naturales. La dependencia
común de un ecosistema no conduce necesariamente a la cooperación entre
usuarios para conservar el recurso. La propuesta de manejo de recursos de forma
común puede tornarse en una opción clara y precisa para el éxito de la
conservación, ya que los individuos que comparten el recurso pueden hacer
políticas eficaces e implementar reglas dentro del sistema común que puedan
minimizar la degradación del recurso.
Este investigación encaja en nuestro documento ya que resalta la importancia que
tiene escuchar a los pueblos locales y respetar sus leyes y costumbres como
parte de nuestras aspiraciones para diseñar mecanismos de conservación
eficaces. Además de la necesidad social y política de incorporar instituciones
existentes de propiedad común dentro de los nuevos acuerdos de conservación,
hay también imperativos prácticos para la conservación. Primero, el manejo
comunitario de recursos da continuidad a través del tiempo, cosa que los
enfoques puramente públicos o privados tienen dificultades para lograr. Segundo,
las instituciones locales, tanto formales como informales, son medios valiosos para
transmitir conocimientos y comprensión en un área, sus limitaciones,
capacidades y demandas de conservación. Por último, en la carrera por revertir
la destrucción de biodiversidad, debemos crear inmediatamente instituciones más
flexibles que permitan el florecimiento de técnicas de manejo adaptativo y
respondan con celeridad a los indicios de estrés ambiental.
Este articulo esta publicado en la pagina de la SEMARNAT, lo cual hace confiabilidad la publicación, ya que la SEMARNAT es la dependencia de gobierno federal encargada de impulsar la protección, restauración y conservación de los ecosistemas y recursos naturales y bienes y servicios ambientales de México con el fin de propiciar su aprovechamiento y desarrollo sustentable.
Este articulo esta publicado en la pagina de la SEMARNAT, lo cual hace confiabilidad la publicación, ya que la SEMARNAT es la dependencia de gobierno federal encargada de impulsar la protección, restauración y conservación de los ecosistemas y recursos naturales y bienes y servicios ambientales de México con el fin de propiciar su aprovechamiento y desarrollo sustentable.
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