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2014/03/03

Flores-Villela y León-Paniagua (1998)

Flores-Villela, O. y S. León-Paniagua. (1998). Extinción de especies en México. En Toledo, G. y M. Leal Pérez (Eds.), Destrucción del hábitat (155-170). México, D.F.



Una crisis ambiental de gran proporción y alcances desconocidos se ha generado debido a la sobreexplotación de los recursos naturales, al cambio drástico de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, contaminación y los efectos sinérgicos de estos eventos. Este grave deterioro ambiental aunado a la falta de conocimiento e identificación de los grupos biológicos hace difícil el poder evaluar el estado de conservación de la biota.


En términos generales el estado de conservación de la biodiversidad de México, muestra que de la flora del país los grupos que presentan mayor proporción de especies amenazadas o en peligro de extinción son las cactáceas, orquídeas, palmas, cícadas y agaves; de la fauna se tiene gran proporción de endemismos en grupos como peces, anfibios y reptiles. Los anfibios en particular presentan gran diversidad en el país, a pesar de que se carece de información suficiente a comparación de otros grupos de vertebrados como los mamíferos o aves; son considerados como indicadores de la calidad del ambiente debido a sus características biológicas particulares, presentan distribución restringida por lo que dependen de forma exclusiva de los sitios donde habitan. Se ha estudiado recientemente la declinación de las poblaciones naturales de anfibios a nivel mundial sin poder determinar con certeza todas las causas ni la escala en la que se lleva a cabo. De los reptiles los grupos más afectados son las tortugas marinas, terrestres y dulceacuícolas, cocodrilos, boas y serpientes de cascabel; para las aves se tienen a las rapaces, pericos, aves canoras y crácidos; para mamíferos están roedores insectívoros, lagomorfos y felinos.

La extinción es considerado un fenómeno natural y periódico, parte de procesos evolutivos; se reconocen dos tipos que son la extinción continua y masiva, la primera es lenta e incluye solo determinadas especies, la segunda es repentina y abarca gran proporción de especies debido a factores externos a la biota. La tasa de extinción actual ha sobrepasado cualquier evento de extinción masivo documentado, una estimación sugiere que se perderá el 20% de la biodiversidad en un lapso de 10 años, si a esto le sumamos una reacción en cadena, que al perderse una especie, puede provocar que otras que dependen directamente de esta corran con la misma suerte y junto con estas especies los beneficios que brindaban.


Los factores causantes de extinción se encuentran ligados a las actividades humanas, los principales se pueden clasificar en directos e indirectos, los directos son las actividades como caza, comercio, “control de plagas” con venenos  y trampas; los indirectos representan la modificación del ambiente natural, tal como destrucción de cobertura vegetal, contaminación, introducción de especies exóticas y extinciones secundarias. La captura para comercio ilegal de animales silvestres afecta principalmente a loros, pericos, guacamayas, tucanes, halcones, tortugas, serpientes, camaleones, iguanas, ardillas y monos: de los que se emplea su piel están los cocodrilos, iguanas, boas, jaguares, nutrias y castores; para remedios mágicos se emplean ajolotes, serpientes de cascabel y colibríes. Otro factor de importancia es la cacería, que puede ser deportiva y de subsistencia, esta última es la que presenta mayor impacto debido a que la deportiva está regulada.

La modificación o destrucción de la cobertura vegetal está representada principalmente por actividades necesarias para la sobrevivencia del hombre. Mediante la ganadería se han convertido grandes extensiones de bosque en pastizales, principalmente para ganadería extensiva. En la agricultura bajo el método de roza, tumba y quema se han transformado grandes extensiones de selvas húmedas. Uno de los tipos de vegetación más afectados son el bosque mesófilo de montaña, pues solo cubre el 0.7% de la vegetación del país.

Para el país existe un marco legal que garantiza la protección de la diversidad natural pero para que estas medidas legales sean efectivas debe existir compatibilidad con criterios ecológicos y sociales.



Imágenes:

obtenida 2 de marzo 2014

obtenida 2 de marzo 2014

Palabras: 621 

2014/03/01

Carrizosa (2013)


Carrizosa, P. (2013). Los chapulines, fuente de consumo y negocio para 2 mil recolectores de Zacatepec. La jornada de Oriente. Recuperado de http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2013/07/11/los-chapulines-fuente-de-consumo-y-negocio-para-2-mil-recolectores-de-zacatepec/ el 13 de febrero 2014.

La Jornada es uno de los principales periódicos mexicanos de circulación nacional, publicado diariamente en la Ciudad de México, siendo esta fuente confiable, se obtiene la siguiente nota respecto a la comercialización de los chapulines. 

La nota del periódico, se basa en una entrevista realizada a dos recolectores de chaulín: Alejandro Torres y Miguel López de Zacatepec, ellos platicaron cómo es que los chapulines que se comen en los mercados y restaurantes de Oaxaca provienen de Santa María Zacatepec y de los valles que están en las faldas de la Iztaccíhuatl, así como la forma en que fueron educados desde niños, al lado de sus papás para la colecta de este organimo, es decir exponen su cultura en torno a este recurso, también describen como fueron transformándose los procesos de colecta, comenzando cuando usaban una cubeta de metal que lo mismo recogía el rocío de las plantas que de chapulines, los cuales se escapaban saltando, luego, los recolectores optaron por un chiquihuite que hacía que los insectos se quedarán dentro al mismo tiempo que el agua se filtraba por su trama. Ahora esos instrumentos fueron sustituidos por otro creado por los recolectores: rines de bicicletas a los que fueron cosidos unos ayates.

Explican cómo fue creciendo el mercado de los chapulines, cuando a mediados de los años 80 los chapulines dejaron de ser un alimento de autoconsumo para convertirse en un negocio que encontró en el estado de Oaxaca un amplio mercado local, nacional e internacional, ya que el turista que va a dicha ciudad los busca y consume. Existiendo aproximadamente 2 mil recolectores que trabajan en esta comunidad.

Un dato bastante importante a considerar y que corroborar, es el que mencionan los entrevistado sobre los bajos niveles de población, ya que según ellos, de no consumirse el chapulín pasó a ser demandado en gran escala, así que en Oaxaca prácticamente se extinguió, por lo que se tuvo que recurrir a otros lugares, encontrando en Puebla y en Zacatepec una opción para abastecer esa demanda. Por lo que estas comunidades proveen el chapulín que se vende en Oaxaca, y resulta importante la posición que tienen los recolectores de su comunidad ya que no piden que Zacatepec sea reconocido como el lugar desde donde salen los chapulines que se consumen en Oaxaca, más sin embargo, ven a este estado como un lugar “hermano que ha sabido preservar la tradición e identidad culinaria, creemos que Puebla, Oaxaca, Morelos, Chiapas, Hidalgo y Guerrero son estados que se identifican, que tienen costumbres en común que nos dan identidad, Oaxaca ha sabido preservar la tradición, nosotros los recolectamos y los vendemos, respondemos a esa demanda, y ellos los consumen, los preservan, una visión muy interesante en el ámbito económico, algo así como estrategias de mercado según lo interpreto. Los recolectores entrevistados se dan cuenta de la problemática de desnutrición en México y expresan de esta forma: “En el campo hay formas de vivir y de comer; salimos al traspatio y hay maíz, frijol, haba, chile, jitomate; salimos al campo y están los chapulines; es en la zona urbana, donde no hay espacio donde sembrar, donde está el hambre”, teniendo el punto de vista de un colector que sabe la importancia alimenticia de dicho recurso.

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