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2014/04/27

Shmelev (2012)


Shmelev, S. E. (2012). Ecologycal Economics, Sustainability in practice. University of Oxford, UK: Springer.

La época actual está marcada por una profunda crisis ambiental global, caracterizada por una acelerada pérdida de la biodiversidad. Los principales factores que la han generado se pueden agrupar en cinco: la destrucción de ambientes naturales, la contaminación, la sobreexplotación de recursos natural, la introducción de especies exóticas y más recientemente, el cambio climático (Martínez-Meyer, Sosa-Escalante & Álvarez, 2014). Un aspecto común en todas ellas es que son el producto de actividades antropogénicas, además, existe una correlación positiva entre el desarrollo y la crisis ambiental. 

Ante ello, es fundamental contar con herramientas metodológicas aplicadas a todos los procesos del desarrollo de actividades económicas y actividades de conservación y recuperación de recursos naturales. El objetivo del libro es brindar una visión general de estas herramientas, entre las que se destacan el análisis extendido de entradas y salidas medioambientales, decisión multicriterio, optimización, sistemas de información geográfica, evaluación de los ciclos de vida, análisis del flujo de materiales, así como, sus aplicaciones modernas en la resolución de los problemas más urgentes de hoy en día. 

Actualmente el tema de sustentabilidad se ha convertido en una moda implícita en todos los discursos de planeación y desarrollo, no obstante, existe muy poco fundamento en aquello que se autonombra “sostenible o sustentable”. Por ello, la obra adquiere un gran valor ya que está diseñada para ser una guía concisa y clara, reorientada  hacia el desarrollo sustentable desde una visión del gobierno, organizaciones, academia, el sector sin fines de lucro y las empresas. Se sustenta en la idea de que se requiere un ajuste en las teorías económicas contemporáneas, ya que el sistema actual ha desencadenado una crisis económica mundial y los problemas relacionados a la crisis ambiental. El libro se divide en dos partes, en la primera, el autor realiza la descripción teórica de las bases metodológicas y herramientas para su posterior análisis, la segunda parte está dedicada a la aplicación de estas bases conceptuales. 

El autor del libro fue el Dr.Stanislav Edward Shmelev, un reconocido economista ambiental afiliado a la International Society for Ecological Economics (ISEE). Ha sido investigador senior  en el Instituto de Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford y actualmente es investigador senior en la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford. 

La contribución del libro en nuestro tema de investigación  se fundamente en el capítulo cuatro, denominado “valoración económica y toma de decisiones: MCDA (ayudando a la decisión multicriterio,) como herramienta para el futuro”. En él se menciona que en los últimos 50 años las decisiones sobre proyectos que impliquen un compromiso entre la calidad del medio ambiente y el beneficio económico de infraestructura han sido seleccionadas sobre la base de un análisis de costo- beneficio. Así por ejemplo, en el caso de los murciélagos las obras encaminadas a la erradicación de rabia por la afectación a la ganadería y el establecimiento de campos eólicos han sido prioridades sobre la afectación a poblaciones de quirópteros, en parte porque son decisiones unilaterales y por otro lado porque estas especies carecen de un valor explícito para los economistas. El enfoque  MCDA propone un cambio en el paradigma en la toma de decisiones, así como el establecimiento de equivalencias para valorizar la naturaleza, además de tomar en cuenta diferentes puntos de vista de expertos y los actores involucrados, entre otros. 

Palabras: 550


Referencias 

Martínez-Meyer, E., Sosa-Escalante, J.E., & Álvarez, F. (2014, enero). El estudio de la biodiversidad en México: ¿una ruta con dirección?. Revista Mexicana de Biodiversidad, 85, 1-9. http://www.revistas.unam.mx/index.php/bio/issue/view/3524/showToc

2014/04/20

Tamsitt y Valdivieso (1970)

Tamsitt J. R.  y Darío Valdivieso. (1970). LOS MURCIÉLAGOS Y LA SALUD PÚBLICA: ESTUDIO CON ESPECIAL REFERENCIA A PUERTO RICO. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana. 

Murciélago hematófago (Desmodus rotundus)
 Así como los murciélagos cumplen funciones trascendentales el ecosistema, en sus papeles de dispersores de semillas, controladores de plagas polinizadores de muchas de las plantas que existen en cualquier ecosistema, suelen traer también consigo muchos problemas, principalmente en cuestión de salud pública. Sin embargo esta problemática ha sido pobremente documentada, por lo cual, así como Greenhall (1965) lo reporto para la isla de Trindad, Tamsitt y Valdivieso (1970) han analizado una vez más la importancia que se tiene en el estudio de los murciélagos para la salud pública, pero en este caso en Puerto Rico, en donde muestran el enfoque de las asociaciones que tienen los murciélagos y sus ectoparásitos y sus hábitats, con agentes patógenos.
Tamsitt y Valdivieso (1970), mencionan que la rabia de los murciélagos es una de las zoonosis selváticas más importantes del Hemisferios Occidental, y la rabia en seres humanos y ganado ha constituido un problema crónico en América Latina. En numerosas especies de murciélagos infectados por vía natural se han descubierto en la actualidad agentes patógenos del ser humano, tales como hongos, plasmodios, leptospíras, tripanosomas, leishmanías y virus de la rabia, fiebre amarilla, dengue, fiebre Q, encefalitis transmitida por garrapatas. De igual modo, se da a conocer la importancia de los murciélagos como reservorios de rabia, y con el hongo patógeno Histoplasma capsulatum, ya que mencionan que los murciélagos es el grupo de mamíferos que recientemente ha alcanzado más prominencia como reservorio de zoonosis.
Murciélago frugívoro (Artibeus jamaicensis)
Así mismo reportan a Artibeus jamaicensis , el murciélago jamaiquino de la fruta, como un organismo que daña a gran variedad de frutos silvestres y de cultivo, así como de contaminar los alimentos humanos con sus excrementos, ya que estos murciélagos han venido a beneficiarse con en asentamientos de las poblaciones humanas. Del mismo modo Tadarida y Molossus, son organismos antropofílicos que ensucian principalmente los edificios por dentro y por fuera con sus desechos donde nos mencionan que la reparación de edificios viejos para que queden a prueba de murciélagos puede ser difícil, costosa y con frecuencia no del todo eficaz. Mientras que cuando un edificio ha quedado infectado, el control por medios químicos es eficaz durante varios años contra los murciélagos, sus ectoparásitos y los insectos coprófagos; sin embargo, estos pueden ser tóxicos para el humano.
Salta mi atención un apartado donde hacen mención acerca de la relación de los murciélagos con infecciones que pueden transmitir un virus oncológico causante del tumor infectado por moscas parasitarias de Streblidae (género Trichobius). Tamsitt y Valdivieso (1970), mencionan el trabajo de Bearcroft y Jamieson (1958), en donde notifican brote espontáneo de tumores subcutáneos producidos por virus en monos rhesus de Nigeria, en donde el virus causante podía originar en el hombre tumores benignos localizados. Por desgracia la relación entre los virus humanos y animales es relativamente desconocida y ha sido objeto de atención escasa.
Hacen también referencia a enfermedades detectadas en el sector agrícola, tal es el caso del estudio realizado por González Ochoa (1963), donde muestra que en algunas zonas agrícolas de México, la frecuencia de la enfermedad de la histoplasmosis, en muchas de ellas mortales, puede obedecer a la utilización de grandes cantidades de guano de murciélago como abono.

Las medidas de control más eficaz reportada en éste como en otros trabajos, contra los murciélagos es indudablemente, evitar el contacto con los murciélagos y sus refugios, para evitar la transmisión de enfermedades al hombre. No obstante, como hemos recalcado en algunas entradas la blog, estas investigaciones no han sido documentadas a fondo para México, mucho menos realizar un estudio donde nos muestre las pérdidas económicas causadas por todas estas problemáticas causadas por la asociación hombre-murciélago.

2014/04/01

Shmelev (2011)

Shmelev, S. E. (2011). Ecological economics: Sustainability in practice. Springer.

Se trata de un libro de doce capítulos, divididos en dos partes; la primera la teórica; en la que inicia definiendo a la economía ecológica y la va comparando con la economía ambiental, de cómo surgieron ambas, y de los puntos de vista de ambas, prosigue con una revisión general de las herramientas de modelado global que se han aplicado para ayudar a la toma de decisiones de los gobiernos,  en cuanto a la sostenibilidad de las ciudades, ejemplificando los casos puntuales de urbes como: Londres, Inglaterra; San Petersburgo, Rusia. En la segunda parte, aborda aplicaciones de la economía ecológica, revisando aspectos como son: el cambio climático, las energías renovables (capítulo octavo), la pérdida de biodiversidad (capítulo noveno), las ciudades sustentables con una perspectiva interdisciplinaria (capítulo décimo), el manejo regional de desechos, con diversos ejemplos y gráficos (capítulo décimo primero), finalizando con las empresas socialmente responsables (capítulo décimo segundo).

La Economía Ecológica, implica: economía, ecología, termodinámica, ética y un rango de ciencias naturales y sociales que integran una visión biofísica de las interacciones económico-ambientales, para ayudar y contribuir a soluciones a problemas ambientales.

Que la economía, considera al ecosistema como uno de sus subsistemas, y que además éste se regeneraría por sí mismo y ante esto:

-La economía ecológica busca la escala óptima, y la economía ambiental busca la óptima asignación y externalidades; la primera se enfoca en periodos de largo plazo, la segunda, de corto o mediano plazo, además de que la ecológica tiene indicadores biológicos y físicos, a diferencia de la ambiental que solamente tiene indicadores monetarios, entre otras grandes diferencias que se detallan en la Tabla 1.1 del libro.

-La economía ecológica, que pretende terminar en políticas y desarrollo, puntualizando en generación de energías alternativas, manejo y reducción de emisiones y desechos, así como en el uso de suelo.

-Existiendo tres niveles de la economía ecológica: el global; que se enfoca primordialmente en cambio climático, pérdida de la biodiversidad, comercio internacional y el ambiente y el manejo sostenible del agua, a nivel nacional; puntualiza en la sustentabilidad a macro escala, ecología industrial, energías renovables, transporte sustentable, consumo responsable, cambio de uso de suelo y la salud del ecosistema, y a nivel regional y local; pretende ciudades sustentables, negocios verdes, manejo de desechos, planeamiento sustentable y el ecodiseño. Esto último mediante un MCDA (por sus siglas en inglés: Multi-Criteria Decision Aiding), el cual estructura el problema de decisión, articula y modela alternativas, agrega las evaluaciones de las alternativas y es así poder hacer recomendaciones.

Menciona además que el concepto de mercado falla ya que no define el lugar, el alcance y la efectividad del  gobierno en caso de contaminación.

Declara, que no aceptando la idea de que el valor de los ecosistemas y la biodiversidad pueda ser expresado en términos monetarios (inconmensurabilidad del valor), el autor sugiere una alternativa, con un enfoque más inclusivo, enfocándose en las dimensiones; social múltiple, económica y ambiental,  del valor del ecosistema e ilustra la existencia de intereses divergentes entre las partes interesadas. Las experiencias (descritas en el capítulo noveno) pueden ser útiles en situaciones donde las comunidades tienen que defender su derecho a un ambiente limpio y de preservar vírgenes importantes ecosistemas para las futuras generaciones.

Critica, que el desarrollo sustentable es entendido por la comunidad científica, como el proceso de desarrollo económico armonioso satisfaciendo los principios de justicia social y responsabilidad ambiental, aunque muchas investigaciones denotan las dificultades de definir precisamente “desarrollo sustentable”. Entonces retoma a Daly que lo define como una mejora social y gradual sin crecimiento económico, más allá de la capacidad de carga del ecosistema.

Conceptualiza, que una ciudad es un organismo dinámico, que cada segundo consume agua y energía, y produce desechos líquidos, sólidos y gaseosos; tanto químicos como biológicos, que impactan al ambiente. Que para el año 2020, las prioridades son la reducción, el reciclaje y el reuso, implementando la Agenda 21 a nivel local, incluyendo a los ciudadanos y otras partes interesadas en la toma de decisiones a nivel de administración local (ejemplificando el caso de Londres).
Ante esto, expresa que los modelos de manejo de desechos municipales, aunque con debilidades, muestran una guía para la toma de decisiones en cuanto a estrategias y tecnologías; siempre tomando en cuenta el espacio (situación espacial).

En cuanto a las empresas socialmente responsables (capítulo décimo segundo), en los diez principios de la ONU, destaca el séptimo (Los negocios deben soportar un enfoque precautorio hacia los retos ambientales), el octavo (Comprometerse con iniciativas para promover mayor responsabilidad ambiental) y el noveno (Reforzar el desarrollo y difusión de las tecnologías amigables con el ambiente).

Aunque no sean agregadas textualmente diversas opiniones, puntos de vista, conceptos y resúmenes; la lectura de esta obra, me ha dado argumentos para reforzar el uso de tecnologías adecuadas y tecnologías limpias, esto siendo arropado por los siguientes:

-La Ecología Industrial es otro aspecto a destacar; pues denota la importancia de los flujos intersectoriales de materia y energía requeridos para la producción de bienes y servicios, analizando cada detalle al ciclo de vida del producto.

-Bajo este mismo tenor; pronuncia que el uso de tecnologías más limpias, la transición al mejor y extensivo uso de las energías renovables, el más eficiente uso de la energía en diferentes sectores, desarrollo y sustentabilidad del manejo de desechos y el reciclaje; todo esto para reducir los impactos al ambiente.

-Además, es necesario  comparar muchas tecnologías o escenarios desde el punto de vista de sus impactos, por ejemplo, el económico (la instalación y costos de manejo), el social (empleos y efectos en la comunidad), el ambiental (emisiones y desechos), el uso de recursos naturales, etcétera.

-Destacando también el noveno principio de la ONU en cuanto al ambiente, que antes dicho es el refuerzo del desarrollo y difusión de las tecnologías amigables con el ambiente.

Concluyendo en propias palabras del autor: uno esperaría que esta crisis económica puede ser vista como una oportunidad no sólo concentrada en una pura recuperación económica, sino también en un más amplio uso de los recursos, menores impactos ambientales y en una estratégica modernización ambientalista de la economía.

(1012 palabras)

2014/03/08

Martínez Aliet Joan & Rordi Roca Jusmet (1995)


Martínez Aliet Joan & Rordi Roca Jusmet. (1995). Economía ecológica y política ambiental. México: Fondo de cultura económica. pág. 54-56.
 
Cuando estamos hablando de economía  ecológica y como este se ve reflejado en una  población tenemos  a preguntarnos  ¿Qué es el  crecimiento económico? Y por ende ¿Que es el  desarrollo?

Los presentes autores citan a Hernan Daly que utiliza una comparación para poder explicar las anteriores preguntas. Una persona crece  físicamente hasta los 18 0 20 años, pero después  sigue desarrollándose aunque no  crezca, porque aprende muchísimas cosas sobre la vida se enamora aprende música idiomas economía ecología.

Los autores dictaminan que en ciertas ocasiones a la población se le engaña cuando se les hace creer que el  desarrollo sostenible es crecimiento económico  habitual, y que a la vez se pretenda que sea ecológicamente  sostenible, da como ejemplo a las  economías europeas, que ocupan ya espacios  ambientales  muchos mayores que su territorio, sigan creciendo y a la vez que sea ecológicamente sostenibles.

 Se menciona que en el mundo hay  espacios para un crecimiento económico que  sea al mismo tiempo ecológico, claro que esto solo será posible manejando otro tipo de pautas de consumo y urbanismo. En América latina entre bastantes ecologistas y economistas ( Gallopin, Lef, Toledo, Glingo) en ellos  predomina un sentimiento  de admiración hacia la creatividad de la naturaleza  y hacia la sabiduría de algunos pueblos indígenas  en sus sistemas agroforestales.

Un desarrollo sin crecimiento  requiere poner límites al mercado y a la globalización. El mercado excluye a las generaciones futuras  ya las otras especies. Las externalidades no son un tanto fallo del mercado  como se suele decir en economía ortodoxa, si no deplorables  éxitos  en la trasferencia de costos y efectos negativos a otras personas a los no nacidos o a otras especies. Por tanto manteniendo  algunos aspectos  del mercado, hay  que volver a formas de intercambio basadas en la reciprocidad.

Los autores concluyen que es alentador ver el movimiento actuales  del comercio justo y ecológico, por pequeño que sea, su existencia es una señal de que mucha gente advierte  que los precios actuales están mal puestos, no son una guía para las decisiones, hay que buscar acuerdos entre  productores y consumidores, a escala local sobre todo y en algunos casos en escala internacional. Estos intercambios deben incluir servicios por ejemplo, enseñanza bienvenida, salud… que este fuera del mercado, y también fuera  de la burocracia de los estados, que ahora pretenden introducir una racionalidad económica exclusiva en los servicios públicos.
La presente cita esta enfocada  para aclarar los objetivos del proyecto propuesto, ya que es necesario  saber si estamos haciendo una propuesta de crecimiento o de desarrollo económico.

(421 palabras)

2014/03/04

Laterra, P., Jobbagy, G., & Paruelo J.M. (2010).

Laterra, P., Jobbagy, G., & Paruelo J.M. (2010). Valoración de servicios ecosistémicos. Argentina: Instituto Nacional de Agropecuaria.

Para algunos la valoración de la naturaleza a través de su capacidad para producir bienes y servicios ecosistémicos es una artimaña hábil introducida por los ecólogos para llamar la atención de los economistas ortodoxos. Estos últimos, en sus cuentas, sólo computan los activos naturales que tienen un valor tangible de mercado, pero ignoran a los intangibles. La Economía Ecológica se ocupa de recordarles que un activo ambiental perdido es un costo cierto que sufre la sociedad, aunque no se lo reconozca como tal porque el humano no logra percibirlo con facilidad. La consecuencia inevitable es que los intangibles ambientales, al ser propiedad de todos y no ser de nadie, están expuestos a una expoliación irreversible. Este sentido de la propiedad individual no necesariamente se extrapola en forma lineal a comunidades tradicionales en las cuales el concepto de propiedad tiene una connotación comunitaria, lo cual constituye claramente una falla del mercado en su visión ortodoxa, ya que no les reconoce valor. La economía ortodoxa responde entonces a la ecológica con una demanda concreta: denme un método para valorarlos y yo lo incorporo en mis cuentas.
La notoria debilidad de los métodos y técnicas de la Economía Ecológica limitan avances concretos. Lo cierto es que nadie sabe hoy, a ciencia cierta, cómo termina el cuento de la buena pipa. Lo positivo de esto es que el diálogo entre las dos disciplinas se ha iniciado y la cooperación potenciado. Esta aproximación también favorece a los economistas para discutir los enfoques de la economía ortodoxa con los ecólogos.
La noción de bien y servicio ecosistémico es un paso concreto que, al menos, nos permite entender mejor (y hacer entender) de qué manera los activos naturales afectan la calidad de la vida en nuestro planeta. Debido a demandas puramente prácticas (diseño de políticas, toma de decisiones, pago por activos ecológicos), en los últimos años se han multiplicado los esfuerzos dirigidos a estimar el valor de los bienes y servicios naturales, los cuales procuran ofrecer una medida de la capacidad de los ecosistemas para satisfacer necesidades esenciales de la vida. 

La visión económica neoclásica acredita algunos progresos iniciales, pero significativos, en la valuación de los bienes y servicios ecosistémicos. Sin embargo, esta visión está aferrada a una concepción antropocéntrica de la naturaleza: un bien natural vale en la medida que sirva al hombre. Es un valor de uso o un bien de cambio. Otras visiones menos utilitaristas sostienen que aunque no sirva al hombre, el activo natural igualmente vale. Esto significa en la práctica reconocer un valor de no uso, visión que aún predomina en algunas comunidades tradicionales y pueblos originarios. Pues para muchas comunidades el valor asignado puede ser espiritual, cultural e incluso sentimental, pues llegan amar tanto su tierra que difícilmente la intercambiarían o se deprenderían de ella. En general esta revisión resulta muy útil para nuestra investigación ya que nos habla de las diferencias entre las dos ramas importantes la economía y la ecología y sus diferentes posturas y como la economía ecológica trata de subsanar dichas discrepancias.

522 palabras.



2014/03/03

Funtowicz, S. y Ravetz, J. (1994); Ravetz, J. (1999)


Funtowicz, S. y Ravetz, J. (1994). The worth of a songbird: ecological economics as a post-normal science. Elsevier Science. Ecological Economics 10, pp 197-207.
Ravetz, J. (1999). What is a Post-Normal Science. Elsevier Science. Futures 31, pp 647-653.

¿Cuánto vale el canto de un ave? La respuesta en otras generaciones pudo haber sido un debate filosófico, pero en la actualidad parece ser un tema del ámbito político. El tema de asignarle un valor a algo que está más allá en el ámbito ordinario parece entablar un “regateo conceptual” para encontrar el precio de su existencia. El problema al valorar el canto del ave, personifica las dificultades que presenta la aplicación de la economía ecológica como un medio para la toma de decisiones eficaz y racional para el medio ambiente (Funtowicz, S.  y Ravetz, J., 1994).
De acuerdo a los autores la economía ha sido capaz de mantener su credibilidad al relegar las incertidumbres en conocimientos y complejidades en la ética, proporcionándole un rompecabezas teórico-práctico que podría ser resuelto dentro de un paradigma moldeado en la física clásica. De esta manera, la economía ecologica ha sido una ciencia “normal” que se basa en la resolución de problemas mediante la aplicación del conocimiento científico para fortalecer o refutar un paradigma reduciendo el nivel de incertidumbre involucrada. Sin embargo cuando la ciencia se enfrenta a enigmas y acertijos de política ambiental a nivel mundial, hablar de una economía normal resulta insuficiente.
Por otra parte la ciencia posnormal puede ser aplicada como estrategia de resolución a los problemas de gestión ambiental en sistemas complejos: con un elevado nivel de incertidumbre, carga de valor, y una pluralidad de perspectivas legítimas. (Funtowicz, S.  y Ravetz, J., 1994; Ravetz, J., 1999).
Para ejeplificar lo propuesto por los autores en la  Fig.1 se observa la aplicación de la ciencia posnormal. Cuando los ejes del riesgo en las decisiones y el de las incertidumbres son reducidos, se considera el uso de una ciencia normal; en el momento en que las incertidumbres se incrementan y de igual manera el riesgo en la toma de decisiones, la aplicación de técnicas de rutina resulta innecesaria ya que juicios de valor, habilidades e incluso coraje intervienen en la consultoría profesional. Sin embargo, cuando las incertidumbres son muy elevadas y las decisiones son urgentes los profesionistas no toman decisiones que pongan en riesgo su prestigio profesional; por tal motivo, no solo se basan en el conocimiento científico sino en las perspectivas de los actores afectados por un problema en concreto (Funtowicz, S.  y Ravetz, J., 1994). 


El principio de la ciencia posnormal no radica en poseer la verdad en respuesta al manejo individual de los problemas actuales, sino en la calidad de la información en términos de incertidumbres del conocimiento y sus funciones; y en la calidad del proceso de toma de decisiones (Funtowicz, S.  y Ravetz, J., 1994; Ravetz, J., 1999).
La relación con nuestro proyecto es que el conocimiento científico aplicado en la conservación y manejo de muchos recursos se ha empleado como una ciencia normal, en donde se busca reafirmar o revolucionar un paradigma basándose en el conocimiento científico y uso de nuevas tecnologías. Sin embargo, diversas especies de flora y fauna están asociadas a establecimientos humanos que históricamente las han empleado como su principal recurso. Bajo esta pluralidad de contextos la conservación de las especies convierte al socioecosistema en un sistema complejo en donde los hechos son inciertos, existen valores en disputa, lo que se pone en riesgo es muy alto y las decisiones son urgentes (Ravetz, J., 1999).

Palabras (589)

2014/03/02

Fuente y Barkin (2013)

Fuente., M. E., & Barkin, D. (2013). La minería como factor de desarrollo en la Sierra Juárez de Oaxaca. Una valoración ética. Revista Problemas del Desarrollo, 172(44), 123-144.

La tesis de este artículo fue dimensionar epistémica, territorial y políticamente el debate del desarrollo y la sustentabilidad desde el ángulo ético aplicado para el caso de la minería. Para ello, contrasta la postura que mantiene el gobierno federal de impulsar esta actividad y los supuestos que utilizan para enmarcarla en el tema de sustentabilidad y como otros campos como la economía ecológica y la ecología política o las praxis comunitarias aportan referentes analíticos y sinérgicos  de valioso interés teórico y epistémico para la valoración de los minerales y su territorio. El articulo está estructurado de tal forma que en la primera parte presenta el porqué la minería está considerada como un factor de desarrollo en México y el discurso ortodoxo del desarrollo sostenible y la industria minera. Estos dos subtemas señalan que el papel asignado a la industria minera en el desarrollo del país está anclado a las premisas de la idea de progreso, derivados de las doctrinas de la racionalidad económica ortodoxa de la modernidad. Las ciencias ambientales que custodiada esta noción dominante son la ecología industrial y la economía ambiental, que han establecido una serie de instrumentos orientados a internalizar los costos  sociales y ambientales como  los ecoimpuestos, mercados de permisos de emisiones y pagos por revertir daños, e instrumentos legales y  estudios de manifestación de impacto ambiental. El análisis costo-beneficio expresado en una unidad monetaria y los esquemas  actuales de los parciales estudios de impacto ambiental son los principales criterios de valoración para la pertinencia de los proyectos mineros.  

En la segunda parte se desarrollan los subtemas de la resignificación de la sustentabilidad ética,  la comunalidad como praxis y categoría analítica, el caso de la industria minera en el territorio de Calpulalpam de Mendez. En estos subtemas se plantea que la ecología política y economía ecológica están buscando propuestas orientadas a la re-construcción de los fundamentos de la sustentabilidad, en donde es necesario incluir y entender el tema de los conflictos distributivos, la praxis comunitaria, los lenguajes de la valoración de la naturaleza y la interculturalidad. Estas corrientes exigen el desarrollo de propuestas metodológicas que incorporen un juicio ecológico sobre las posibilidades y limitantes biofísicas, además de incorporar un juicio de tipo ético e histórico sobre las reglas de distribución de los costos y beneficios derivados de los procesos de apropiación social de la naturaleza. Los autores ejemplifican esta idea de praxis comunitaria con el caso de Calpulalpam que no comparten la idea del gobierno, su experiencia como pueblo minero les ha permitido revalorar sus recursos y cultura, por tanto han decidido que no quieren que se retome la actividad minera en su territorio.  Por último los autores hacen un llamado a revisar los paradigmas académicos en el contexto de las características ambientales y pruriculturales que México posee.

El trabajo reportado en este artículo es parte de un programa de investigación apoyado por la Comisión Europea en su Programa FP7, “Gobernanza Ambiental en América Latina y el Caribe” en su apartado “Soluciones locales para la Justicia Ambiental”.

Considero que este trabajo está bien fundamentado en una revisión extensa de bibliografía, los autores logran contrastar la postura ortodoxa del sistema económico actual y las nuevas ideas que plantea la ecología política y la económica ecológica, las cuales se revisaran para la elaboración del documento final.

(548 palabras)