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2014/04/24

Díaz (2006)


Díaz B. D. L. (2006). Modelos de manejo cooperativo de parcelas de alfalfa atacadas por Sphenarium purpurascens con fines de restauración del suelo. Tesis de maestría. Facultad de ciencias. Universidad Nacional Autónoma de México.

En la presente tesis se exponen diversos puntos de vista que coinciden con las ideas que se pretenden plasmar en el trabajo de Chapulines, esto nos ayuda a reafirmar entre algunas cosas, asuntos relacionados con el uso de insecticidas tóxicos, ya que muestran cifras sobre sus costos, así pues la autora cita que los insecticidas más comprados para el control de plagas son el paratión metílico 720, el malatión 1000 (cuya popularidad ha decrecido por considerar que ya se ha desarrollado resistencia) y el tamaron (dimetil fósforo amidotiado 49%) de venta restringida por su alta toxicidad. A demás los insecticidas que aplican, a veces los mezclan con otros productos como cloro y detergente para lavar ropa. El frasco de malatión 1000 de 20 l suele tener un costo de $1, 200.00 en el mercado, pero los consiguen en $600.00 por estar subsidiado por el gobierno. 

Lo más importante para la utilización en el trabajo, es la aportación al conocimiento de la organización social que subyace en la práctica de colecta manual de chapulín para consumo humano en Tlaxcala y explora las posibilidades teóricas de fortalecer esta práctica como reemplazo o complemento de la aplicación de insecticidas en agrosistemas, es decir un Manejo Integrado de la Plaga. Como resultados presenta algunas entrevistas realizadas en Santa Maria Zacatepec, Puebla, ya que existe una organización espontánea de los chapulineros dedicándose a actividades lucrativas de diversos tipos predominando la manufactura del ladrillo. Reafirmando la idea expuesta de que la mayoría de los pobladores de Santa María se dedican a la captura, preparación y venta al por mayor en su principal plaza de ventas que es Oaxaca.

Como resultados, en el caso de los ingresos económicos obtenidos de la venta de chapulines que tiene un ingreso promedio de $16, 000.00 pesos mexicanos por temporada, colectando un promedio de 1, 600 kg de chapulín durante la temporada alta y 400 kg en la baja. El precio del chapulín varía según el tamaño corporal por lo que en una temporada normal se habla de temporada alta (junio-agosto) y temporada baja (septiembre-noviembre). Durante la temporada alta se capturan un promedio de 30 kg por hora de trabajo mientras que en la baja 8 kg. Dependiendo de las condiciones climáticas y de si es temporada alta o baja, un día de trabajo se refiere a un tiempo efectivo de captura de 2-3 horas. En cuanto al precio, en temporada alta el chapulinero vende el chapulin en promedio de $100/kg (chapulín chico al inicio de su ciclo de vida) y al final de la temporada en promedio a $ 50/kg de chapulin (chapulín adulto). Estos últimos datos nos sirven para comparar con datos concretos el ingreso por ventas del chapulin en contraste con lo requerido para la compra de insecticidas.

460 palabras

2014/03/01

Carrizosa (2013)


Carrizosa, P. (2013). Los chapulines, fuente de consumo y negocio para 2 mil recolectores de Zacatepec. La jornada de Oriente. Recuperado de http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2013/07/11/los-chapulines-fuente-de-consumo-y-negocio-para-2-mil-recolectores-de-zacatepec/ el 13 de febrero 2014.

La Jornada es uno de los principales periódicos mexicanos de circulación nacional, publicado diariamente en la Ciudad de México, siendo esta fuente confiable, se obtiene la siguiente nota respecto a la comercialización de los chapulines. 

La nota del periódico, se basa en una entrevista realizada a dos recolectores de chaulín: Alejandro Torres y Miguel López de Zacatepec, ellos platicaron cómo es que los chapulines que se comen en los mercados y restaurantes de Oaxaca provienen de Santa María Zacatepec y de los valles que están en las faldas de la Iztaccíhuatl, así como la forma en que fueron educados desde niños, al lado de sus papás para la colecta de este organimo, es decir exponen su cultura en torno a este recurso, también describen como fueron transformándose los procesos de colecta, comenzando cuando usaban una cubeta de metal que lo mismo recogía el rocío de las plantas que de chapulines, los cuales se escapaban saltando, luego, los recolectores optaron por un chiquihuite que hacía que los insectos se quedarán dentro al mismo tiempo que el agua se filtraba por su trama. Ahora esos instrumentos fueron sustituidos por otro creado por los recolectores: rines de bicicletas a los que fueron cosidos unos ayates.

Explican cómo fue creciendo el mercado de los chapulines, cuando a mediados de los años 80 los chapulines dejaron de ser un alimento de autoconsumo para convertirse en un negocio que encontró en el estado de Oaxaca un amplio mercado local, nacional e internacional, ya que el turista que va a dicha ciudad los busca y consume. Existiendo aproximadamente 2 mil recolectores que trabajan en esta comunidad.

Un dato bastante importante a considerar y que corroborar, es el que mencionan los entrevistado sobre los bajos niveles de población, ya que según ellos, de no consumirse el chapulín pasó a ser demandado en gran escala, así que en Oaxaca prácticamente se extinguió, por lo que se tuvo que recurrir a otros lugares, encontrando en Puebla y en Zacatepec una opción para abastecer esa demanda. Por lo que estas comunidades proveen el chapulín que se vende en Oaxaca, y resulta importante la posición que tienen los recolectores de su comunidad ya que no piden que Zacatepec sea reconocido como el lugar desde donde salen los chapulines que se consumen en Oaxaca, más sin embargo, ven a este estado como un lugar “hermano que ha sabido preservar la tradición e identidad culinaria, creemos que Puebla, Oaxaca, Morelos, Chiapas, Hidalgo y Guerrero son estados que se identifican, que tienen costumbres en común que nos dan identidad, Oaxaca ha sabido preservar la tradición, nosotros los recolectamos y los vendemos, respondemos a esa demanda, y ellos los consumen, los preservan, una visión muy interesante en el ámbito económico, algo así como estrategias de mercado según lo interpreto. Los recolectores entrevistados se dan cuenta de la problemática de desnutrición en México y expresan de esta forma: “En el campo hay formas de vivir y de comer; salimos al traspatio y hay maíz, frijol, haba, chile, jitomate; salimos al campo y están los chapulines; es en la zona urbana, donde no hay espacio donde sembrar, donde está el hambre”, teniendo el punto de vista de un colector que sabe la importancia alimenticia de dicho recurso.

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