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2014/04/29

MacKenzie, 2009; Lohmann, 2012.


Lohmann, L. (2012). Mercados de carbono: La neoliberalización del clima. Quito: Ediciones Abya-Yala.
MacKenzie, D. (2009). Making things the same: Gases, emission rights and the politics of carbon markets. Accounting, organizatios and society, 440.

Imposibilidad de regulación en los mercados de carbono

Los mercados de carbono son similares a los mercados de derivados financieros o de incertidumbre. A groso modo, el incio del mercado consistió en reconceptualizar la mitigación climática como medible y divisible, a manera de reducción de emisiones de GEI, entonces se crearon los derechos de contaminación individual  y se hicieron comerciables bajo las caracteristicas de bienes, subsidios e instrumentos financieros, mismos que fueron ajustados como estandares contables, tambien así su contraversión (también divisible y cuantificable), la compensación, que de manera conjunta, generaría una mayor eficiencia. Esta abstracción trabaja con evaluaciones de calidad, seguridad, etc., al igual que los mercados mencionados al inicio del párrafo (MacKenzie, 2009).
En orden de regular el mercado de carbono, Lohmann, en su libro “Mercados de carbono: La neoliberalización del clima” (2012), concluye:
“A través de un examen de la mercantilizacion […] se ha argumentado que sería fructífero […] formular respuestas polítcas coherentes sensibles a los orígenes, estructura y efectos de cada uno [de los mercados];  así como dejar de lado las ortodoxias de la economía cuando se intenta determinar que es posible y que no es posible que logren los reguladores del mercado en un momento crítico”.

Por otro lado, la necesidad de regular un producto que no ha podido serlo, y que debido a presiones constantes intenta regularse, acabará optando por medios poco convencionales; muy usados, pero poco convencionales aún. Las regulaciones con tal de lograrse, maquillan resultados, pagan multas y peor aún usan vías de corrupción. Quién podría negar que el mercado de carbono es impuro y no ha sucumbido a tales actos. Casos similares han sido reportados en el mercado de compensación de carbono, antes mencionado. Imposibles de regular por lógica, no limita, si no aumenta la emisión de carbono sustentandose bajo una previa captura o baja emisión; es decir, en vez de bajar el riesgo climático, lo aumentan; y al no poder medirse de manera clara, exiten proyectos que especulan en base a ellos, y millones de créditos son acusados de ser fraudulentos, con el fin de obtener la compensación para la empresa que los maneja (Webb & Macalister, 2009).

350 palabras.

2014/04/27

(Martínez & Acosta, 2012)


Martínez, E., & Acosta, A. (28 de febrero de 2012). Mercados de carbono - La neoliberalización del clima. Obtenido de CarbonTradeWatch.org: http://www.carbontradewatch.org/articles/mercados-de-carbono-la-neoliberalizacion-del-clima.html



La (pen)última frontera de la colonización capitalista

El capitalismo, demostrando su asombroso y perverso ingenio para buscar y encontrar nuevos espacios de explotación, está colonizando el cli­ma. Este ejercicio neoliberal extremo, del cual no se libran los gobiernos “progresistas” de la región, convierte la capacidad de la Madre Tierra en un negocio para reciclar el carbono. Y lo que resul­ta indignante, la atmósfera es transformada cada vez más en una nueva mercancía diseñada, regu­lada y administrada por los mismos actores que provocaron la crisis climática y que reciben ahora subsidios de los gobiernos con un complejo sis­tema financiero y político, descrito en este libro. Este proceso de privatización del clima se inició en la época neoliberal impulsado por el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y otros tratados complementarios.

La historia de los mercados de carbono arrancó con los esquemas de tope y trueque de contaminación. (La expresión inglesa original es cap and trade. Aún está en debate si tope y trueque es una traducción adecuada, especialmente por­que en este caso no aplica la connotación positiva del trueque. Sin embargo, esta traducción ya ha tenido cierta difusión y es la que utilizaremos en adelante.) Los topes o supuestos límites que los gobiernos imponen a las industrias contaminan­tes, lo hemos visto, lejos de ser una herramienta para reducir la contaminación se han converti­do en un estímulo para incluso contaminar más. Con serios antecedentes de tráfico de influencias, los gobiernos distribuyen permisos de emisiones prácticamente de manera gratuita y en muchos casos sobrepasando los límites reales de emisio­nes, con lo cual los grandes contaminantes son premiados cuando tienen entre manos permisos excedentes que pueden comercializar.

Paralelamente se puso en marcha un com­plejo sistema financiero en el que se estableció el valor de cambio del CO2. Así aparecieron los mer­cados de carbono, creándose una serie de equiva­lencias falsas entre las emisiones industriales y la absorción de carbono de los ecosistemas.

Larry Lohmann, en su libro "Mercados de Carbono" (2012), dice: El nuevo sistema sentó las bases para que proyectos desplegados en países en desarrollo pudieran generar créditos que, posteriormen­te, pudieran adquirir y utilizar los países de­sarrollados para cumplir con sus obligaciones de reducción de emisiones. El fondo fue trans­formado en un mecanismo de comercio, las sanciones se transformaron en premios y un sistema jurídico se transformó en un mercado.
A esto se suma que las cuotas o permisos de contaminación que se asignan lo hicieron en base al récord histórico de las industrias. Se ha com­probado que se repartieron demasiados derechos particularmente entre las industrias de produc­ción de energía y calor, refinerías de petróleo, plantas metalúrgicas y acería, fábricas de papel e industrias con alta intensidad energética.

Lohmann se pregunta si este desfase fue real­mente un error o una prueba más de la siempre creciente influencia del capital transnacional en el diseño de mercados –incluso ficticios y por su­puesto inútiles– y de las políticas que los alientan. Decimos inútiles, pues mientras el mercado del carbono florece, la contaminación, en cambio, no mengua, con lo cual se evidencia una gran con­tradicción con el objetivo de neutralizar el cam­bio climático.

En realidad, alentados por la voracidad de acumulación del capital, los mercados de car­bono siguen expandiéndose. Estos mercados adquieren la forma de una burbuja, similar a aquella relacionada con las hipotecas subprime y que llevó al reciente colapso financiero cuyas on­das se expandieron a nivel planetario. Para Loh­mann, la clave de esta “nueva” burbuja es el hecho de que en el centro de los mercados de carbono se encuentra un activo poco claro.

En un sugerente ejercicio de comparación con la burbuja inmobiliaria nos dice que: el mercado de hipotecas de alto riesgo debía enriquecer a miles de personas; al final, em­pobreció a millones. (.) En teoría, los merca­dos de carbono deben mitigar el problema del calentamiento global; en la práctica, lo están empeorando.

Las formas dominantes de mirar los pro­blemas del cambio climático, que privilegian el capital por sobre la vida, el mantenimiento de modelos industriales depredadores aun a costa de la sobrevivencia de pueblos y culturas, el con­sumismo sobre la sustentabilidad, en la práctica, inhiben la aplicación de acciones que enfrenten las causas del calentamiento global. Por el con­trario esta priorización favorece las evasivas para no encontrar soluciones definitivas y por lo tanto ahondan los problemas.


715 Palabras.