Shmelev, S. E. (2011). Ecological
economics: Sustainability in practice. Springer.
Se trata de un libro de doce capítulos, divididos en dos
partes; la primera la teórica; en la que inicia definiendo a la economía
ecológica y la va comparando con la economía ambiental, de cómo surgieron ambas,
y de los puntos de vista de ambas, prosigue con una revisión general de las
herramientas de modelado global que se han aplicado para ayudar a la toma de
decisiones de los gobiernos, en cuanto a
la sostenibilidad de las ciudades, ejemplificando los casos puntuales de urbes
como: Londres, Inglaterra; San Petersburgo, Rusia. En la segunda parte, aborda
aplicaciones de la economía ecológica, revisando aspectos como son: el cambio
climático, las energías renovables (capítulo octavo), la pérdida de
biodiversidad (capítulo noveno), las ciudades sustentables con una perspectiva
interdisciplinaria (capítulo décimo), el manejo regional de desechos, con
diversos ejemplos y gráficos (capítulo décimo primero), finalizando con las empresas
socialmente responsables (capítulo décimo segundo).
La Economía Ecológica, implica: economía, ecología,
termodinámica, ética y un rango de ciencias naturales y sociales que integran
una visión biofísica de las interacciones económico-ambientales, para ayudar y
contribuir a soluciones a problemas ambientales.
Que la economía, considera al ecosistema como uno de sus
subsistemas, y que además éste se regeneraría por sí mismo y ante esto:
-La economía ecológica busca la escala óptima, y la economía
ambiental busca la óptima asignación y externalidades; la primera se enfoca en
periodos de largo plazo, la segunda, de corto o mediano plazo, además de que la
ecológica tiene indicadores biológicos y físicos, a diferencia de la ambiental
que solamente tiene indicadores monetarios, entre otras grandes diferencias que
se detallan en la Tabla 1.1 del libro.
-La economía ecológica, que pretende terminar en políticas y
desarrollo, puntualizando en generación de energías alternativas, manejo y
reducción de emisiones y desechos, así como en el uso de suelo.
-Existiendo tres niveles de la economía ecológica: el
global; que se enfoca primordialmente en cambio climático, pérdida de la
biodiversidad, comercio internacional y el ambiente y el manejo sostenible del
agua, a nivel nacional; puntualiza en la sustentabilidad a macro escala,
ecología industrial, energías renovables, transporte sustentable, consumo
responsable, cambio de uso de suelo y la salud del ecosistema, y a nivel
regional y local; pretende ciudades sustentables, negocios verdes, manejo de
desechos, planeamiento sustentable y el ecodiseño. Esto último mediante un MCDA
(por sus siglas en inglés: Multi-Criteria
Decision Aiding), el cual estructura el problema de decisión, articula y
modela alternativas, agrega las evaluaciones de las alternativas y es así poder
hacer recomendaciones.
Menciona además que el concepto de mercado falla ya que no
define el lugar, el alcance y la efectividad del gobierno en caso de contaminación.
Declara, que no aceptando la idea de que el valor de los
ecosistemas y la biodiversidad pueda ser expresado en términos monetarios (inconmensurabilidad del valor), el
autor sugiere una alternativa, con un enfoque más inclusivo, enfocándose en las
dimensiones; social múltiple, económica y ambiental, del valor del ecosistema e ilustra la
existencia de intereses divergentes entre las partes interesadas. Las experiencias
(descritas en el capítulo noveno) pueden ser útiles en situaciones donde las
comunidades tienen que defender su derecho a un ambiente limpio y de preservar
vírgenes importantes ecosistemas para las futuras generaciones.
Critica, que el desarrollo sustentable es entendido por la
comunidad científica, como el proceso de desarrollo económico armonioso
satisfaciendo los principios de justicia social y responsabilidad ambiental,
aunque muchas investigaciones denotan las dificultades de definir precisamente “desarrollo
sustentable”. Entonces retoma a Daly que lo define como una mejora social y
gradual sin crecimiento económico, más allá de la capacidad de carga del
ecosistema.
Conceptualiza, que una ciudad es un organismo dinámico, que
cada segundo consume agua y energía, y produce desechos líquidos, sólidos y gaseosos;
tanto químicos como biológicos, que impactan al ambiente. Que para el año 2020,
las prioridades son la reducción, el reciclaje y el reuso, implementando la
Agenda 21 a nivel local, incluyendo a los ciudadanos y otras partes interesadas
en la toma de decisiones a nivel de administración local (ejemplificando el
caso de Londres).
Ante esto, expresa que los modelos de manejo de desechos municipales,
aunque con debilidades, muestran una guía para la toma de decisiones en cuanto
a estrategias y tecnologías; siempre tomando en cuenta el espacio (situación
espacial).
En cuanto a las empresas socialmente responsables (capítulo
décimo segundo), en los diez principios de la ONU, destaca el séptimo (Los
negocios deben soportar un enfoque precautorio hacia los retos ambientales), el
octavo (Comprometerse con iniciativas para promover mayor responsabilidad
ambiental) y el noveno (Reforzar el desarrollo y difusión de las tecnologías
amigables con el ambiente).
Aunque no sean agregadas textualmente diversas opiniones,
puntos de vista, conceptos y resúmenes; la lectura de esta obra, me ha dado
argumentos para reforzar el uso de tecnologías adecuadas y tecnologías limpias,
esto siendo arropado por los siguientes:
-La Ecología Industrial es otro aspecto a destacar; pues
denota la importancia de los flujos intersectoriales de materia y energía
requeridos para la producción de bienes y servicios, analizando cada detalle al
ciclo de vida del producto.
-Bajo este mismo tenor; pronuncia que el uso de tecnologías
más limpias, la transición al mejor y extensivo uso de las energías renovables,
el más eficiente uso de la energía en diferentes sectores, desarrollo y sustentabilidad
del manejo de desechos y el reciclaje; todo esto para reducir los impactos al
ambiente.
-Además, es necesario
comparar muchas tecnologías o escenarios desde el punto de vista de sus impactos,
por ejemplo, el económico (la instalación y costos de manejo), el social (empleos
y efectos en la comunidad), el ambiental (emisiones y desechos), el uso de
recursos naturales, etcétera.
-Destacando también el noveno principio de la ONU en cuanto
al ambiente, que antes dicho es el refuerzo del desarrollo y difusión de las
tecnologías amigables con el ambiente.
Concluyendo en propias palabras del autor: uno esperaría que
esta crisis económica puede ser vista como una oportunidad no sólo concentrada
en una pura recuperación económica, sino también en un más amplio uso de los recursos,
menores impactos ambientales y en una estratégica modernización ambientalista de
la economía.
(1012 palabras)