Ana Lilia Moreno, José
María Lujambio, Miguel Toro. (2013). 3 dilemas. Un diagnóstico para el futuro
energético de México, es resultado del esfuerzo de los integrantes. Febrero de
2014, de Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC) Sitio web: http://cidac.org/esp/uploads/1/3Dilemas_FuturoEnergetico16.pdf
La producción
petrolera presenta una tendencia a reducir
su producción anual.
El gobierno de México
ha destinado cuantiosos (y crecientes) recursos a las actividades petroleras
buscando mejorar la industria. Durante el sexenio pasado se incrementó el monto
de inversión destinado para Pemex en 57% y aun así el organismo sigue
presentando diversos problemas. La inversión petrolera en exploración de
yacimientos de aguas profundas ha aumentado notablemente y lo que se ha
obtenido de dicha inversión desmerece fuertemente frente al gasto realizado. La
probabilidad de encontrar petróleo en esos lugares es muy baja y el costo de
perforar es altísimo. Es mucho más inteligente destinar los recursos de Pemex a las actividades que
domina y transferirle el riesgo a privados con quienes se asocie para ese tipo
de yacimientos. La adquisición de tecnología y el aprendizaje de la operación
son elementos que podrían beneficiar a Pemex al asociarse con empresas privadas
para perforar yacimientos novedosos como el de gas de lutitas. El volumen de
producción de Pemex no justifica el empleo de tantos trabajadores. En el 2012
Pemex produjo 3.7 millones de barriles de petróleo crudo equivalente diarios,
cifra superior a lo que produce British Petroleum, Shell, Petrobras, Statoil y
Ecopetrol. En pocas palabras, Pemex necesita 6.5 veces más empleados que
Statoil para producir únicamente el doble que la petrolera pública noruega.
Usando una aproximación fácil de comparar de la productividad laboral, una gráfica revela la improductividad laboral de Pemex
cuando se contrasta con diversas petroleras del mundo, inclusive las públicas.
La producción
petrolera mexicana ha sufrido una disminución de casi un millón de barriles
diarios desde su pico histórico en 2004 por el agotamiento de los pozos
explotados, además de una restitución menor de las reservas de hidrocarburos
del país. En los últimos cincuenta años la producción de petróleo crudo creció
838% mientras que la incorporación de reservas en los últimos treinta años se
pulverizó en 3,725%. Esta tendencia puede ser explicada por dos motivos: una caída
importante en el número de pozos exploratorios perforados y la declinación de
los que están en operación. Entre 1960 y 1979 Pemex perforó en promedio más de
100 pozos al año, mientras que en las décadas subsecuentes sólo logró abrir 50
al año. Adicionalmente, de un total de 262 campos con reservas de aceite y gas
asociado, 192 han alcanzado su nivel máximo de producción (plateau) o se
encuentran en un proceso de declinación; 3 de cada 4 campos petroleros del país
no aumentarán su producción en los próximos años. Lo más grave del asunto
estriba en el hecho de que alrededor del 40% de los campos en la fase de
desarrollo provienen del complejo de Chicontepec, cuyo petróleo es pesado, lo que
reduce la extracción posible en alrededor del 90%.
Este escrito presenta
una gran cantidad de información estadística sobre la producción petrolera en
México, inversiones realizadas, productividad, políticas petroleras y operativas
de PEMEX, tipos de generación de energía en México, tarifas eléctricas que es necesaria para el trabajo de
investigación.
La credibilidad del
documento se pone en duda ya que es un escrito que evidentemente se inclina en
una posición de favorecer a la reforma energética y el lenguaje que utiliza a
lo largo del mismo no es del todo objetivo; sin embargo, resulta viable
consultar las fuentes de donde extrajeron datos para revalorar la credibilidad
de las estadísticas descritas ya que son de suma importancia para nuestro
proyecto de investigación.
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