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2014/03/02

Jorge Laine. (2009).

Jorge Laine. (Diciembre de 2009). Ciento cincuenta años de combustión de hidrocarburos fósiles: las alternativas emergentes. Ingeniería y ciencia, 5, 11-31. Febrero 2014 http://www.redalyc.org/pdf/835/83512335001.pdf

Después de 150 años de la explotación del petróleo y de usarlo como principal combustible en los vehículos automotores (entre otros), nos estamos acercando al máximo punto de las reservas de éste en el planeta. Sin embargo, actualmente, estamos ante un panorama que abre la posibilidad de no depender exclusivamente del petróleo como combustible y poder realizar una transición al uso masivo de las llamadas “energías verdes” como alternativa energética, dejando así detrás, la llamara “Era de la combustión” y entrando a una nueva “Era de energías limpias”.

Mediante la teoría del “Pico de Hubbert”, se ha demostrado que estamos en los años correspondientes al límite de los máximos de las reservas mundiales de petróleo y que, dada la actual demanda, bastarían solamente 50 años para agotar dichas reservas.

Así como la madera, la cual fue (seguramente), el primer combustible utilizado para la combustión, fue reemplazada por el carbón mineral conforme las necesidades e ideas evolucionaron, éste fue después dejado de lado con el descubrimiento de la máquina de combustión interna y en su lugar se comenzó con la combustión de hidrocarburos fósiles, produciéndose a partir de ellos los primeros combustibles líquidos y dando paso así al proceso de refinación/destilación. Debido al descubrimiento de cada vez más yacimientos petroleros, la producción de estos combustibles líquidos aumento considerablemente, desde la revolución industrial hasta nuestros días. Considerando los muchos agentes nocivos y contaminantes que el uso del petróleo genera (hablando al menos de los vehículos automotores), que es un recurso no renovable y que estamos explotándolo cada día más debido a su demanda, es conveniente entonces visualizar alternativas de solución que impacten positivamente, tanto en el tema del calentamiento global y contaminación de ecosistemas, como en el de la restitución o regeneración de los recursos utilizados como sustitutos del petróleo e incluso en el ámbito económico. Se han visto y estudiado ya múltiples alternativas de solución para lo anteriormente mencionado. Diversos estudios y escritos sobre el beneficio del uso de energías “limpias” y renovables han justificado ya que dicha transición, de “negro” a “verde” redundaría en un beneficio positivo en el aspecto ambiental y económico (a largo plazo). Y aunque el uso de alternativas energéticas hidráulicas, geotérmicas, eólicas, celdas fotovoltaicas (e incluso las nucleares) son consideradas primarias destinadas a producir electricidad y no combustibles, el uso de Hidrógeno, biogás, etanol, BTL (biomass–to–liquid) obtenido a partir de madera o desechos agrícolas, si generarían combustibles, teniendo como uno de los pocos puntos en contra, la necesidad alimentaria por delante antes que su obtención. En vez de tener la bioenergía en forma de biocombustible, la bioenergía puede obtenerse directamente a partir de la biomasa usando procesos de pirolisis, de esta forma la bioenergía no debe ser tomada como una alternativa definitiva, sino más bien como un medio de transición entre la actual era de la combustión de petróleo y la futura era de las energías limpias.

Dados los diferentes estudios sobre las bioenergías que pretenden sustituir al petróleo, me parece que el documento cuenta con un buen nivel de credibilidad dada sus fuentes y sus conclusiones ciertamente adecuadas.


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2014/02/18

Sagar and Kumar (2010)

 
Sagar, V. R., & Kumar, S. P. (2010). Recent advances in drying and dehydration of fruits and vegetables: a review. Journal of Food Science and Technology, 47(1), 15-26.
En la actualidad, la humanidad se ha centrado más por llevar una alimentación adecuada procurando un buen consumo de vitaminas, minerales, entre otros.  Una de las opciones que se ha tomado con mayor importancia es el consumo de frutas y verduras frescas, ya que aportan dichos nutrientes. Esto a veces resulta difícil debido al ritmo acelerado de vida actual y la poca disponibilidad de las frutas y vegetales, ya que en ocasiones estos alimentos dependen de factores como: el clima de la región o país, calidad y disponibilidad de suelos de cultivo, costos de importación, cambios climáticos drásticos, desastres naturales, sumado a esto las perdidas por descomposición en poscosecha y aglomeración en los mercados por no llevar a cabo la exportación.
Para contrarrestar esta parte existen alternativas de conservación que se han estudiado dentro del campo de la ciencia y la tecnología de los alimentos, alternativas que en lo general su principio básico es la eliminación de agua, inhibir el crecimiento microbiano, agregar aditivos y utilizar empaques adecuados para su almacenamiento. Los principales son deshidratación osmótica, secado con aire caliente, liofilización, secado por aspersión, secado a vacío, secado por microondas, entre otros. Todos estos métodos incluyen gasto de energía ya sea para generar calor, energía eléctrica, combustibles fósiles o de alguna otra forma.
Por lo tanto, es necesario realizar un balance de qué es lo más conveniente; adquirir y consumir frutas deshidratadas durante cualquier época del año elaborados principalmente mediante el consumo de energía o limitarse a consumir fruta fresca solo en temporadas y cuando las condiciones de importación y exportación lo permitan pagando costos elevados por refrigeración y medios de transporte. Para muchos es importante el consumo fresco a costos elevados siempre y cuando se cuente con el alimento pero, para tener una idea más clara es necesario analizar estas dos partes desde puntos de vista como: disponibilidad, calidad, nutrición, consumo de energía, gastos, costos, demanda, entre otros puntos. Un fruto fresco en condiciones de transporte es más susceptible a sufrir daños físicos que un alimento deshidratado y tiende a ocupar mayores volúmenes, por lo tanto, mayor consumo de energía que los deshidratados. Si bien es cierto las propiedades físicas en los deshidratados se alteran como: cambio de color, textura, cambio de forma y de tamaño, se ha demostrado que conservan propiedades nutricionales muy similares a las de los productos frescos. El consumo de energía para la conservación puede ser reducido si se selecciona el método de conservación adecuado utilizar temperaturas mínimas, bajas concentraciones de soluciones, menor tiempo de secado y deshidratación.
Los distintos métodos de conservación tienen mayor aplicación en la UE, países de África y Asia principalmente, ya que estos países demandan la mayor cantidad de alimentos deshidratados. En México la producción de frutas y verduras es razonable, por lo tanto, pienso que este tema debe de ser importante para los agricultores mexicanos, ya que es una alternativa para conservar y exportar alimentos deshidratados aprovechando los altos volúmenes de producción. Los métodos de secado y deshidratación han tenido un gran avance desde que se inició con estas tecnologías, su estudio ha permitido desarrollar cada vez nuevos y mejores productos, por lo que depende del desarrollo de la humanidad terminar de adoptarlos.     
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