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2014/02/17

Carroll, L. (1865, 1871)



La gente, cuando es mayor, tiende a analizar con demasiado detalle el trasfondo de las cosas. Es aún peor el asunto cuando se piensa tener el conocimiento total sobre el mismo. Esta misma gente sufre de pareidolia - fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible- y confunde o interpreta ciertas cosas con problemas o fenómenos que en ese momento la circundan. Tienden a ser también paranoicos, ya que esta percepción suele ser también un tanto alarmista y por qué no, conspiracionista.
Esta pareidolia, en este caso escrita, crea un impacto que se encuentra fuera de contexto, les he de decir el porqué:
Hace ya mucho tiempo leí (y disfruté) de la obra que titula esta entrada, y también disfruté de varias adaptaciones a la pantalla y al teatro de la misma, siempre con la idea de disfrutarla (no repito esa palabra por falta de vocabulario, sino porque quiero remarcarla) en puro y en bruto. Sé que la tarea recaía en tomar el libro, leerlo y resumir lo que es importante de él  en términos de la materia; he visto sólo un par de entradas de ésta tarea y me pone triste, bueno, solamente triste no, en parte me molesta. Dicen que la gente no pensará en  algo desconocido hasta que otra persona incube ese pensar en ella, es decir, como un ejemplo, no encontraremos sabor a frutos rojos en un vino tinto hasta que una persona que si sabe de vinos nos lo diga. Es eso precisamente lo que me enoja: Pensamos como adultos, relacionando cosas que no sabemos ni dominamos, buscando un hueco en el trasfondo y viendo rostros conocidos en una obra que, en primera, no se relaciona en tiempo con los problemas que relacionamos, y en segunda, que fue escrita con un afán, el de enseñar cosas simples de la vida a los niños a través del cuento.
Podrán pensar muchas cosas de mi idea, pero son este tipo de ejercicios y relaciones lo que ha llevado a los adultos a tener más problemas en la cabeza, queriendo ver economía donde no la hay. Sólo a los ojos de un adulto paranoico Cri-cri era el disfraz de un pedófilo, y las caricaturas son realizadas por un demonio capitalista. Sólo los adultos pueden quejarse de que unos cuantos manejan el destino de las personas desde un escritorio, y a la vez intentan modificar el mundo de la imaginación con los mismos preceptos de los cuales reniegan.
Puedo dar muchos ejemplos sobre como este libro se relaciona con la materia, pero prefiero verlo como lo que es, y como lo leí la primera vez, un cuento para niños a través de los ojos de un niño.
450 palabras.