(Teutli y Herrera, 2014)
Teutli, H.C y Herrera-Silveira J. 2014. Servicio ecosistémico de almacén de carbono en manglares. Departamento de Ecología, Universidad de Barcelona, España. Departamento de Recursos del Mar, CINVESTAV-IPN, Unidad Mérida, México. La Jornada Ecologica. http://www.jornada.unam.mx/2014/03/31/eco-e.html
Los ecosistemas de manglar se presentan en costas de regiones tropicales y subtropicales del mundo. Además de su papel en el equilibrio de la naturaleza, estos ecosistemas son benéficos como hábitat, productores de alimento y sitios de refugio para peces, crustáceos moluscos y mamíferos. De ellos se obtiene alimento (pesquerías), leña y ofrecen escenarios para actividades turísticas. Aunque no nos percatamos, estos ecosistemas protegen a las poblaciones costeras de tormentas y huracanes y, además, evitan la erosión de áreas cercanas a las playas. Estos beneficios económicos y ambientales son bien conocidos. Sin embargo, el servicio ecosistémico como almacén de carbono orgánico (CO) a pesar de ser importante por su beneficio local, regional y mundial es de los menos estudiados de estos ecosistemas (Kauffman et al., 2011).
Los manglares, al igual que otras plantas, capturan carbono tomando el bióxido de carbono (CO2) de la atmósfera es un gas de efecto invernadero, a través de la fotosíntesis, lo transforman y almacenan en biomasa de troncos, raíces, ramas, hojas, flores, frutos y en el sedimento. Estos almacenes de carbono traen como beneficio mitigar los efectos del cambio climático contribuyendo a regular el clima local y regional. Su efecto benéfico sólo podrá sentirse si este ecosistema se mantiene sano por largos periodos de tiempo.
En México, los bosques en general están siendo considerados en esquemas de pagos de servicios, como el programa REDD+ (reducción de emisiones por deforestación y degradación). Con él se busca la gestión sostenible de los bosques, su conservación y el aumento de las reservas forestales para capturar y almacenar el CO2 de la atmósfera a través de la conservación, reforestación y forestación de áreas degradadas.
Aunque los manglares representan sólo el 0.7 por ciento de la superficie de bosques tropicales, son reconocidos como uno de los mayores almacenadores de CO en el mundo. Con valores de mil toneladas de CO por cada hectárea de manglar (Donato et al., 2011). Este valor es tres veces más alto que los bosques terrestres (< 300 toneladas de CO por cada hectárea; IPCC, 2003). A escala mundial, los bosques de manglar capturan CO2 más rápido que los bosques terrestres y lo almacenan principalmente en el sedimento (Chimura et al., 2003; Bouillon et al., 2008). El que los manglares estén sometidos a inundaciones frecuentes y vivan en la presencia del agua salada, influye en el importante papel como ecosistemas destacados para mitigar los efectos del cambio climático.
Los estudios más detallados los ha realizado el Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-IPN, unidad Mérida, en las localidades de Celestún (Yucatán) y Sian Ka’an (Quintana Roo). Evaluaron los almacenes de CO en diferentes tipos de ecosistemas costeros (manglar de franja, de cuenca, chaparro, tipo petén, selva inundable, pastizal inundable), y en diferentes compartimentos del ecosistema (suelo, troncos, mantillo, raíces).
Pese a la importancia reconocida de los manglares, son de los ecosistemas más amenazados del mundo por alteraciones relacionadas con actividades humanas. En México, acciones como destrucción del hábitat, contaminación, sobreexplotación, falta de planificación del desarrollo urbano, industrial, turístico, agrícola, ganadero, acuícola y modificaciones hidrológicas constituyen las principales causas de perdida de manglares (Conabio, 2009).
Con la disminución de cobertura de manglar se pierden funciones como capturar CO2, pero se desconoce la magnitud de las emisiones de carbono como resultado de la perdida de los ecosistemas de manglar. También se pierde la producción de madera y aporte de materia orgánica como alimento para la fauna, amortiguar vientos y marejadas por huracanes, estabilizar sedimentos evitando erosión y haciendo vulnerables a las comunidades costeras como fruto del incremento del nivel medio del mar (Duke et al., 2007).
Si los ecosistemas de manglar continúan siendo dragados, talados, rellenados y modificados negativamente, no sólo dejarán de ofrecer el beneficio de captura y almacenamiento de CO2 entre otros de sus servicios ecosistémicos sino que se convertirán en fuente de gases de invernadero a la atmósfera, y contribuirán a intensificar los impactos del cambio climático.
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